Consumismo Innato

La Sabiduría Escondida en lo Material

Consumismo Innato
Logotipos y anagramas.

En el día a día de nuestras vidas, rara vez nos detenemos a reflexionar hacia dónde vamos, si somos nosotros los que nos movemos o simplemente algo nos lleva. Una sociedad basada en una economía de consumo en la que parecemos ser transportados en una escalera mecánica y simplemente miramos hacia los lados señalando con el dedo lo que nos queremos llevar a casa, y que sin duda ocupara el último espacio libre que nos quedaba en el trastero o garaje después de unos días.

Creemos que somos libres por poder elegir lo que compramos, pero realmente nosotros no hemos elegido, nos han levantado el brazo y han estirado nuestro dedo señalando aquello que nosotros no necesitamos la mayoría de las veces, pero que con tanto interés el mercado necesita vendernos.

Siempre podemos hacer limpieza y deshacernos de esas cosas que ya no llenan el vacío que en su día pretendieron rellenar, para así poder seguir con el ciclo de “adquirir-almacenar-tirar“, la Santísima Trinidad del Dios Mercado, o en su defecto “adquirir-retirar lo obsoleto o estropeado-tirar”.

Entonces somos lo que tenemos, o a lo que nos dedicamos, de ello dependen nuestro valor, estatus o posición en la sociedad. Nos medimos por la relación que tenemos, la casa en la que vivimos, el coche que conducimos, los lugares que visitamos en vacaciones, y además la profesión a la que nos dedicamos, porque no solamente somos lo que tenemos, también somos lo que hacemos.

Aquí aparece el secreto que encierra la materialidad, todo lo material es efímero, es perecedero, nada es para siempre, intentaremos seguir rellenando este vacío que nos aparece al darnos cuenta de esta gran verdad que todos nosotros sentimos en el fondo de nuestro corazón, y de hecho conseguiremos rellenar ese vacío, pero cada vez nos resultara más difícil, más complicado encontrar esa relación que nos llene, esa casa que nos haga sentirnos realizados o ese trabajo o posición dentro de la sociedad que complete nuestra vida.

Sufrimos, aparece el dolor, el temor a perder lo que tanto nos ha costado conseguir, a que deje de ser o peor aún, que nos lo puedan quitar.

Esto que puede parecernos una tragedia si lo padecemos en nuestras carnes, es a veces el único modo de poder recuperar la vida que somos, la única manera que a veces tiene el ser humano para volver a ser consciente de sí mismo, es el dolor, el sufrimiento, el vacío que se siente al ser consciente de  que, MI VIDA NO ESTA COMPLETA, todavía no he llegado al lugar  en el que por fin pueda decir SOY FELIZ.

En ocasiones no existe otro modo de despertar del sueño en el que estamos inmersos y en el que la sociedad de consumo tiene tanto interés en mantenernos, realmente la publicidad es una ciencia increíble, lástima que se utilice para manejar al ser humano solo con carácter lucrativo y reducirle a un consumidor.

sonrisa
No hay nada como la sonrisa de un niño.

Somos vida, somos completos, repletos, las cosas más sencillas encierran una simplicidad maravillosa; respirar, reir, jugar con los niños, un paseo por el bosque, una tarde con los amig@s, o incluso una mañana de compras (aunque parezca increíble), el momento nos atrapa, nos captura, nos libera sin darnos cuenta de preocuparnos por lo que hacemos o tenemos, simplemente somos en ese momento, no hay diferencia entre nosotros y lo que estamos haciendo, somos uno.

Esto nos libera, nos relaja, pues el estar continuamente rellenando los vacíos materiales es una carga mental que agota, que mina nuestra energía; uno se siente ligero, limpio, relajado, nuevo, siente que forma parte de un todo y que a la vez lo es todo, entonces ya no se necesita llenar la vida, ahí nos damos cuenta de que SOMOS VIDA.

Todo lo material tiene su parte en esta vida que eres, esta ahí para tu disfrute, para que puedas experimentar, interactuar con ello, pero sin obsesiones, sabiendo en todo momento que las cosas van y vienen y tú las disfrutas a tu medida.

Algunas de las siguientes anotaciones pueden ayudarte a vivir el disfrute de los objetos materiales

  • Disfruta de las posesiones. Sí, pero se conscientemente de que ellas no son tú. De este modo la experiencia es más relajante y llegaras a disfrutar muchísimo mas de cada cosa.
  • Exprímelas al máximo, entretente con ellas, pero no llegues a obsesionarte. Una de las cosas más importantes, sino la más, es estar presente en cada momento. Busca esos objetos materiales que fomentan la presencia.
  • Valora y agradece todo aquello que ahora tienes. Empezando por ti mismo, siempre.
  • Cuando tengas en mente una nueva adquisición valora detalladamente la necesidad de la misma, pero evita el auto-engaño. Todos sabemos que la mayoría de nuestras compras acaban en el fondo de un armario y/o se convierten en un estorbo dentro de casa al poco tiempo de su adquisición.
  • Valora cuáles son tus necesidades primarias actuales y observa si la futura compra está dentro de esa lista.
  • No te precipites en la compra de un producto si finalmente decides comprarlo, mira bien posibles alternativas o productos similares de la competencia, analizando sus pros y contras. Si verdaderamente necesitamos algo, por lo menos que cumpla con nuestras expectativas.

Experimentar lo material puede convertirse en un juego, en algo maravilloso, cuando le restas importancia y disfrutas del deseo que crece en tu interior para poder interactuar con ese objeto o experiencia, viviendo con todo detalle ese instante que te cautiva y hace que dentro de ti todo resuene y vibre en armonía perfecta.

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