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La Espiritualidad es un Negocio – (Categoría Pública)

Todo hombre y mujer de negocios, tienen claro que una de las claves para formar y hacer aumentar la riqueza, es poner atención y estar atento a los acontecimientos, a las oportunidades, a los vaivenes, a las crisis, y a los éxitos. De este modo, estarán alerta para interpretar de la manera más precisa los diferentes fenómenos y sucesos económicos, políticos y sociales, con el fin de poder tomar las decisiones más acertadas, ya sea para proteger sus recursos económicos y financieros, o más importante aún, para hacerlo incrementar, y así, aumentar su patrimonio.
De este modo por ejemplo, sabrán donde invertir, en qué comento retirarse, cuando comprar, cuando vender, cuando inyectar capitales, cuándo y cuánto endeudarse, cuánto y en qué gastar, minimizando los costos, y por ende aumentando los márgenes de ganancia, haciendo así, generar un círculo virtuoso de riqueza.
Y una característica vital en el empresario o empresaria exitosos, es su capacidad de autogestión. Entre ellos, tenemos el caso de Dee Hock, fundador de Visa International Inc., quien remarcaba que todo ejecutivo exitoso que se preste como tal, debería destinar el 50% de su tiempo auto-gestionarse, haciéndose responsable de lo que hace o no hace, de lo que emprende o no emprende, transformándose en un Protagonista, y no en una Víctima de los acontecimientos.
La clave entonces, para generar y aumentar la riqueza financiera y económica, es administrar eficientemente los recursos, estando atentos y alertas a las diferentes circunstancias, y teniendo una gran capacidad de auto-gestión.
De manera similar, la Espiritualidad también es un negocio, el negocio de hacer crecer la Riqueza del SER. Y, ¿cuál es la riqueza del SER? Así como la riqueza del empresario(a) se mide en Dinero, la Riqueza del Empresario Espiritual se mide en Paz y Felicidad.
Los recursos que administra el Empresario Espiritual, son sus pensamientos, por medio de conquistar su mente. El buen Empresario Espiritual, así como el hombre o mujer de negocios que invierte donde ve ganancias, éste invierte su tiempo en crear pensamientos positivos y creativos, generadores de posibilidades, por lo que al igual que empresario de negocios está atento y alerta a las circunstancias, el Espiritual está atento a la calidad de sus pensamientos. Si ve que viene uno desperdiciable, le pone un punto final, tal como el de negocios vende sus acciones cuando van a la baja.
Además, está constantemente concentrado en todo lo que hace. Por ejemplo, y poniéndolo bien burdamente, está concentrado y pone atención a donde dejó las llaves del auto, pues tiene claro que el no recordarlo o no saberlo, lo llevará a tener pensamientos desperdiciables tales como “qué gil, dónde dejé las llaves, dónde estarán, quién me las quitó, me las habrán robado, las habré perdió…” Y son estos pensamientos despediciables los que comienzan a disminuir su Patrimonio de Paz y Felicidad.
La manera de aumentar su riqueza de Paz y Felicidad, es trabajar el desapego. El empresario espiritual tiene claro que el apego, es la semilla de todo sufrimiento. Él elimina el concepto de “mío”, pues entiendo que es el aliado número uno del apego. Para explicar esto, tomemos como ejemplo, que este empresario espiritual compra un auto. Como está en el negocio de la Espiritualidad, entiende que si en la calle se lo rayan, acepta que no puede cambiar lo ocurrido, y analiza lo que sí está a su alcance, como por ejemplo conseguir que alguien le reparé el rayón. Esto es fácil para él, pues no tiene apego por el auto, ya que tiene claro que el que sufre y tiene apego, es su Ego, no su SER. Si lo insultan, no reacciona, responde, y es más, es capaz de ver más allá del hecho y del rol del o las personas que lo insultan, preguntándose: “¿qué está en mí que estas personas me insultan?” ó, “¿qué problema tendrán que tienen que insultarme, generando pesar en sus almas? De lo contrario, sabe que su patrimonio de Paz y Felicidad disminuiría drásticamente al comenzar a crear pensamientos inútiles, y al caer en la misma energía y/o sintonía de quienes lo atacan.
Su negocio lo lleva a tomar conciencia que no es cuerpo físico que tiene, sino que éste es un instrumento para expresarse y comunicarse en este plano físico, por lo que tampoco se apega a las emociones, sino que las observa y responde a partir de ellas para ganar riqueza espiritual; en este sentido, no reacciona, ya que al reacciona, pierde Paz y Felicidad, es decir, se vuelve más pobre espiritualmente, y entiende así, que por medio de sus pensamientos, tiene el poder de crear un paraíso terrenal, y que para eso, solo requiere Determinación, pues su estado emocional, es la Confianza, la cual nace de la Gratitud que siente de poder experimentar en este plano físico.
El Empresario Espiritual, aun más que el de negocios, tiene absoluta certeza de la importancia de la auto-gestión. De ahí la importancia y tiempo que dedica a la meditación, entendiendo por ella, no un mecanismo de relajación, sino una vía para recargarse energéticamente para poder seguir ejerciendo su negocio espiritual. Entre más experto en meditación se vuelve, más transparente y automático se le hace meditar, pudiendo hacerlo cuando va apretado en el Metro o TranSantiago, cuando está atascado en un taco, cuando el Jefe le grita, cuando está experimentando un terremoto, cuando se le muere un familiar o amigo, etc.
Es un Observador Desapegado que lo convierte en un Auto-Maestro Notable, que no se identifica ni con sus roles ni títulos: ingeniero, MBA, gerente, amigo, padre, hermano, hijos, esposo, hombre, chileno, etc., que no depende de nada de esto para ser Feliz y Pacífico, pues tiene conciencia que su esencia es ser un SER de Luz, que está experimentando un vivencia terrenal, y que no se debe a ninguna religión, pues toma conciencia que éstas crean seguidores, en cambio la Espiritualidad genera Líderes de sí mismos.
En Occidente, tenemos un ejemplo clásico de un Empresario Espiritual y Auto-Maestro: Cristo, quien tenía certeza absoluta que no era de este mundo, entendía que ejercía el rol de judío, de mesías, de hijo, de maestro, pero no se identificaba con ninguna de ellos, más bien, se sabía un príncipe de otro mundo, y entendiendo la importancia de meditar para poder cargarse de energía pura; pura no en un sentido moral, sino de venir de la Fuente Original.
Luego, la invitación es a ser un Empresario Espiritual, que administra sus pensamientos, está concentrado y atento, se autogestiona, y por sobretodo, actúa desapegadamente, no identificándose con falsas identidades ni roles, y así tu riqueza de Paz y Felicidad puede ser eterna.

Dato al margen:
Aquí, también quiero hacer entender que la Espiritualidad no tiene nada que ver con lo religioso, que no es algo para relajarse, desentenderse, ni desinteresarse por “lo que pasa”. Todo lo contrario, la entiendo como acción, como hacerse responsable de crear la propia realidad, si esperar que por actitudes devotas, delegar la autoridad en autoridades religiosas, políticas, o sociales, que me lleven a decir “lo que tengo que hacer”. La Espiritualidad es reencontrarse con la verdadera esencia, y por medio de la meditación, recordar quien realmente soy.

Rodrigo Silva Ortúzar

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