Auto-obligaciones

Las cadenas del “tengo que”

Auto-obligacionesHace ya un tiempo hablamos de la importancia de saber hablar con uno mismo de un modo responsable y respetuoso, por que al fin y al cabo, somos nosotros en nuestro interior quienes tomamos la última palabra y damos o quitamos importancia a los acontecimientos.

Hoy a través del poder de la palabra nos centraremos en dos frases que suponen una obligación no necesaria, como son:“tengo que …”, “debería …”, etc.

Las palabras, más allá de ser simples sonidos, tienen poder. Refuerzan el poder de nuestros pensamientos al ponerlos como escritos. Unas palabras pueden crear, liberar o impulsar, pero otras pueden destruir, atar o minimizar tu vida.

En este segundo grupo de palabras que esconden negatividad englobamos a “tengo que ” y “debería “.
En la mayoría de las ocasiones cuando hablamos o pensamos en hacer algo, en tomar acción respecto a alguna circunstancia, recurrimos a dicha frase.

Trataré de explicar con un ejemplo:

“Tengo que pintar mi habitación”

El mero hecho de “tener que” implica una obligación, una cadena, una especie de atadura invisible que te vincula a hacerlo sí o sí. Aparentemente, puede parecer una forma más de planificar una tarea, pero el ego se identifica con ella y siente la necesidad de culminar esa acción por que le supone una pesada carga y le ofrece una identidad. Más aún cuando nos marcamos un objetivo fijo u obligatorio en el tiempo: “Tengo que pintar mi habitación antes de la semana que viene…”
Si todo va sobre ruedas y ningún contratiempo o la misma pereza sabotean ese proyecto, tu mente se siente liberada una vez acaba la tarea…hasta que volvemos a condenarla a cumplir el siguiente “tengo que…” .
En cambio, si por algún motivo, no lo conseguimos, genera una enorme frustración. Nos sentimos derrotados, y muy posiblemente listos para juzgar toda la experiencia como desagradable, sobre todo cuando la lista de “tengo que…” es tan larga que parece no tener fin. Es cuando surge una sensación de desanimo que parece decirnos que nunca acabamos nada y en último termino nos hace creer que somos un desastre o un fracaso.

Aunque éste sea sólo un ejemplo, fijaros que lo podéis aplicar a casi cualquier “tengo…” Ya sea: “tengo que dejar de fumar”, “tengo que hacer deporte”, “tengo que visitar a Luis” Todos esos “tengo” son en definitiva un autoimposición. Una cadena que te mantiene atado y así no es posible el éxito, estas abonado al fracaso.

Minimizando los “tengo…”

Una buena manera de sustituir todas esas palabras que implican deber u obligación es incorporando a tu vida el “me gustaría”. “Me gustaría hacer” te libera de la carga. No te identifica directamente con la acción. Simplemente es una preferencia. Algo que tienes en mente y que depende como se den las circunstancias y tus intenciones te pueden acercar a ello o separar y posponerlo, pero en ningún caso aparecerá la sombra del fracaso por no cumplir tu obligación.

Este simple cambio de palabra a “Me gustaria”, nos quita presión, nos libera y es seguro que al realizar la acción que sea, esta sera realizada mucho más livianamente que si de una obligación se tratara. Me atrevería a decir que ademas la acción en cuestión sería realizada bastante antes y con más éxito en el resultado.

Quizás la lista de “me gustaría…” pueda ser igual o más larga que la anterior de “tengo que…”, pero la liberación, el desapego no será el mismo.
Es posible, que el “me gustaría hacer deporte” acabe haciéndose realidad. Puede que alguien te anime, y se también se una a realizarlo, o puede que no…pero tu ya no estás apegado igualmente al resultado. Solamente estás abierto a la  posibilidad y no a la obligación.

Conclusión

Si tu lista de “tengo…” es demasiado larga y comienza a ser más bien una carga, sustituye todos aquellos “tengo…” que puedas por “me gustaría…”
Verás como un poco tiempo, nada más lo comiences a aplicar, acabas cumpliendo más deseos o “autobligaciones” que antes y lo mejor de todo sin sentirte mal, o encadenado a las “Obligaciones” que no has podido llevar a cabo.

 

Ponlo en práctica aunque sólo sea con las acciones que te gustaría tomar en el día, y comprueba tu mismo los resultados…estoy seguro de que te sorprenderán.

Namasté

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