Todas las entradas de Mairym Espinoza

fotos-de-dos-halcones

Los dos halcones

 

Un rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de

cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor le comunicó que

uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que no sabía qué le sucedía

al otro: no se había movido de la rama desde el día de su llegada a palacio, e incluso

que había de llevarle el alimento hasta alli. El rey mando a llamar a curanderos y

sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer volar al ave.

Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió; por las ventanas

de sus habitaciones, el monarca veía que el pájaro continuaba inmóvil. Publico por

fin un bando entre sus súbditos solicitando ayuda, y a la mañana siguiente vio al halcón

volar ágilmente por los jardines.

Traedme el autor de ese milagro- Dijo.

En seguida le presentaron a un campesino.

¿Tú hicistes volar al halcón? ¿Cómo lo lograstes? ¿Eres mago, acaso?

Entre feliz e intimidado el hombre explicó: No fue difícil su alteza, sólo corté la rama.

El pájaro se dio cuenta que tenía alas y se lanzó a volar.

 

Así somo los seres humanos, estamos atados al pasado y al presente

porque no nos hemos dado cuenta de que tenemos el poder de volar y

buscar nuestro verdadero destino. Algunos tienen el privilegio de que algún

acontecimiento rompa la rama de la costumbre, de la seguridad, sólo entonces

se dan cuenta de que son superiores a las circunstancias.

En muchas ocasiones lo tenemos todo y no logramos vivir plenamente; quizá es

necesario que alguien nos corte la rama para que podamos arriesgarnos al vuelo.

A veces las cosas inesperadas y que en principio parecen negativas son verdaderas

bendiciones.

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Renovacion Aguila

La renovación del águila

Renovacion AguilaEl águila es una de las aves de mayor longevidad;  llega a vivir 70 años, pero para

alcanzar esa edad a los 40 debe tomar una difícil decisión, en este momento sus uñas

están apretadas y flexibles por lo cual no consigue capturar sus presas. El pico largo

y puntiagudo se curva, apuntando hacia el pecho, las alas están envejecidas y pesadas,

y las plumas se han engrosado; volar y alimentarse le resulta entonces muy difícil.

Tiene solamente 2 alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación

que dura 150 días; este consiste en volar hacía lo alto de una montaña y quedarse ahí,

en un nido cercano o un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar pero pueda

conseguir alimento de pequeños roedores y lagartijas. En ese lugar, el águila comienza

a picotear la pared hasta conseguir arrancarse el pico; después deberá esperar el

crecimiento de uno nuevo, con el cual desprenderá una a una las uñas; cuando las

nuevas uñas nacen comenzará a desplumarse. Después de 5 meses emprenderá su

vuelo de renovación y vivirá 30 años más.


A lo largo de la vida, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y

comenzar un proceso de renovación, para emprender un vuelo de victoria. Debemos

desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causan dolor,

solamente libres del peso del pasado podremos avanzar.

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florero con una rosa

El problema

florero con una rosaUn gran maestro y un guardián compartían la administración de monasterio zen.

Cierto día el guardián murió y había que sustituirlo. El gran maestro reunió a todos los discípulos para escoger a quien tendría ese honor:
-Voy a presentarles un problema. -dijo- Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo.

Trajo al centro de la sala un banco, puso sobre este un enorme y hermoso florero de procelana con una hermosa rosa roja y señaló:
-Este es el problema.

Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños raros y sofisticados de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor… ¿Qué representaba aquello?, ¿Qué hacer?, ¿Cuál era el enigma?… todos estaban paralizados.

Después de algunos minutos un alumno se levantó, miró al maestro y  a los demás discípulos, caminó hacia el vaso con determinación y lo tiró al suelo.
-Usted es el nuevo guardián -le dijo el gran maestro y explicó:
-Yo fui muy claro, les dije que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los problemas tienen que ser resueltos. Puede tratarse de un vaso de porcelana muy raro, un bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae comodidades…Y  sólo existe una forma de lidiar con los problemas: Atacarlos de frente.

En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo.

 


 

Los problemas tienen un raro efecto sobre la mayoría de nosotros: nos gusta contemplarlos, analizarlos, darles vueltas, comentarlos… Sucede con frecuencia que comparamos nuestros problemas con los de los demás y decimos: “su problema no es nada… ¡espere a que le cuente el mío!“.
Se ha dado en llamar “parálisis por análisis” 
a este proceso de contemplación e inacción. ¿Y la solución? 

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El Elefante Sumiso

El Elefante Sumiso

El Elefante Sumiso
Cuando yo era un chico me encantaban los circos, lo que más me gustaba eran los animales y mi preferido era el elefante. Durante la función la enorme bestia impresionaba a todos por su peso, su tamaño y su descomunal fuerza; pero después de la actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, uno podía encontrar al elefante detrás de la carpa principal, con una pata encadenada a una pequeña estaca clavada en el suelo.

La estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera, apenas enterrado superficialmente; y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo, podía arrancar la estaca y huir.

El misterio era evidente: ¿ Por qué el elefante no huía, si podía arrancar la estaca con el mismo esfuerzo que yo necesitaría para romper un fósforo?, ¿ Qué fuerza misteriosa lo mantenía atado?.

Tenía 8 años y todavía confiaba en la sabiduría de los mayores, pregunte entonces a mis padres, maestros y tíos, buscando respuesta a ese misterio; no obtuve una coherente. Alguien me explicó que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: y si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna explicación satisfactoria.

Con el tiempo olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo recordaba cuando me encontraba con personas que me daban respuestas incoherentes, por salir del paso, y un par de veces, con personas que se habían hecho la misma pregunta. Hasta que hace unos días me encontré con una persona, lo suficientemente sabia, que me dio una respuesta que al fin me satisfizo: “el elefante no escapa porque ha estado atado a una estaca desde que era muy pequeño”.

Cerré los ojos y me imaginé al elefantito, con solo unos días de nacido, sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento empujó, jaló y sacudió tratando de soltarse y a pesar de todo su esfuerzo no pudo hacerlo, la estaca era muy fuerte para él.

Podría jurar que el primer día se durmió agotado por el esfuerzo infructuoso y que al día siguiente volvió a probar y también al otro,  y al de más allá… hasta que un día, un terrible día, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Dejó de luchar para liberarse.


 

Este elefante enorme y poderoso no escapaba porque cree que no puede hacerlo, tiene grabado en la mente el recuerdo de sus inútiles esfuerzos de entonces y ha dejado de luchar. Nunca más trató de poner a prueba su fuerza.

Cada uno de nosotros es un poco como el elefante,  vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad; creemos que no podemos con un montón de cosas, simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos.
Grabamos en nuestra mente esas palabras: “no puedo”, “nunca podré”. La única manera de saber cuáles son nuestras limitaciones ahora es intentar de nuevo. Poniendo en ello todo el corazón.

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simplicidad, humildad, amor

Fortunas del camino

simplicidad, humildad, amor Cierta vez un acaudalado padre de familia llevó a su hijo a un viaje por el campo, con el firme propósito de que este viera cuán pobres eran ciertas personas y comprendiera el valor de las cosas y lo afortunado que eran ellos.

Estuvieron un día y una noche en la granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje, ya de regreso en casa, le preguntó a su hijo:

- ¿Qué te pareció el viaje?
- ¡Muy bonito papá!
- ¿Viste qué tan pobre y necesitada puede ser la gente?
- Si.
- ¿Y qué aprendistes?
- Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro.
Nosotros tenemos una piscina de veinticinco metros, ellos un riachuelo sin fin.
Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tiene las estrellas.
Nuestro patio llega hasta el muro de la casa, el de ellos hasta el horizonte.
Especialmente, papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia, tú y mi mamá deben trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo.

El padre se quedó mudo y el niño agregó:

- Gracias papá, por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser.

 

 

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casa imperfecta

La casa imperfecta

casa imperfectaUn maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera.
El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más.

El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera.

Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal:
-Esta es tu casa, querido amigo – dijo -. Es un regalo para ti.

Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!


Construimos nuestra vida de manera distraida, reaccionando cuando deberíamos actuar, y sin poner en esa actuación lo mejor de nosotros.
Muchas veces, ni siquiera hacemos nuestro mejor esfuerzo en el trabajo, entonces de repente vemos la situación que hemos creado y descubrimos que estamos viviendo en la casa que hemos construido.
Si lo hubiéramos 
sabido antes, la habríamos hecho diferente. La conclusión es que debemos pensar como si estuviésemos construyendo nuestra casa. Cada día clavamos un clavo, levantamos una pared o edificamos un techo.

Construir con sabiduría es la única regla que podemos reforzar en nuestra existencia, inclusive si la vivimos sólo por un día, ese día merece ser vivido con gracia y dignidad. La vida es como un proyecto de “hágalo usted mismo”, su vida ahora, es el resultado de sus actitudes y elecciones del pasado.  ¡Su vida de mañana será el resultado de sus actitudes y elecciones de hoy!

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